La historia y la vida de Cuyo se forjaron a la sombra de las vides. En una tierra donde la lluvia era escasa, el vino se convirtió en la bebida más estimada, todas las familias tenían su parral para poder elaborar su vino en casa. De esta manera, el vino poco a poco se ha instalado en la cultura regional hasta transformarse en un elemento identitario. Cuyo es el vino y viceversa.
Su árido paisaje deslumbra cortando sus colores ocres y opacos con los verdes de sus parrales. Es el típico paisaje del vino. Los viñedos cubren estas tierras tentando al visitante a sumergirse en el descubrimiento de los secretos de la uva y sus productos. Uvas y vinos que invitan a ser acompañados por la gastronomía regional. Al transitar por las provincias de la región, el viajero puede conocer pequeñas y grandes bodegas. Guiado por artesanos y enólogos, puede sumergirse en los secretos de la producción en el ámbito de sus varietales que no solo han hecho famosos a los vinos argentinos en todo el mundo, sino que da origen a la leyenda y a su magia.
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